10.10.2017

Un lugar remoto

Me gusta imaginarme cómo un pueblo en un lugar remoto.
Seguramente es difícil llegar a mi.
Algunos llegan por que están perdidos, en realidad su destino era otro pero terminaron pasando por aquí.
Otros se detuvieron solo para descansar un poco, para retomar fuerzas.
Unos cuantos vinieron solo a robar y destruir
Hay quienes vinieron exclusivamente a buscarme.
Yo los veo pasar a todos con entusiasmo fingido...

10.09.2017

A:

No puedo engañarme ni engañarte, soy un ente roto, en algún lugar muy en el fondo, vive aun esa niña que llora por dentro sin siquiera notarlo, que arrastra una manta a todas partes sin que nadie entienda lo que encierra el abrazo desesperado a un pedazo de tela.

Que iba jugando sola incluso en medio de la bandada de crías que se juntaban en las tardes, aislada del grupo para enterrar flores y tesoros imaginarios en la tierra.

Me quemaron las ausencias, la falta de todo, la presencia distante, los adultos ciegos e incompetentes.

La pena en mi ha sido siempre un estado permanente, una línea sin intermitencias de la que apenas me doy cuenta.
Me asusta mi incapacidad de conmoverme, de no percatarme de la diferencia entre la alegría y la amargura...

Por eso me aferro al instante, soy adicta a los cinco primeros minutos del encuentro, a la novedad,  las emociones extremas, a detonar tormentas, a provocar el caos, a ver el mundo arder,  aprisiono cuanto puedo, igual que la niña de la manta...

Me pongo constantemente a prueba, intentando sentir algo.

Sigo jugando sola incluso en medio de la bandada de adultos que se encuentran en las noches, todavía me aislo del grupo y del par para enterrar recuerdos y nombres devastados...

Soy la ausencia que tarde o temprano quema, todo me falta, mi presencia es distante, me he convertido yo misma en un adulto ciego e incompetente.




Carta a la señorita Lou Salomé

Lou:

Que yo sufra mucho carece de importancia comparado con el problema de que no seas capaz, mi querida Lou, de reencontrarte a ti misma.
Nunca he conocido a una persona más pobre que tú.
Ignorante, pero con mucho ingenio.
Capaz de aprovechar al máximo lo que conoce.
Sin gusto pero ingenua respecto de esta carencia.

Sincera y justa en minucias, por tozuda en general, en una escala mayor, en la actitud total hacia la vida: Insincera
Sin la menor sensibilidad para dar o recibir.
Carente de espíritu e incapaz de amar.
En afectos, siempre enferma y al borde de la locura. Sin agradecimiento, sin vergüenza hacia sus benefactores…

En particular:
Nada fiable.
De mal comportamiento.
Grosera en cuestiones de honor…
Un cerebro con incipientes indicios de alma.

El carácter de un gato: el depredador disfrazado de animal doméstico.
Nobleza como reminiscencia del trato con personas más nobles.
Fuerte voluntad pero no un gran objeto.
Sin diligencia ni pureza.

Sensualidad cruelmente desplazada.
Egoísmo infantil como resultado de atrofia y retraso sexual.
Sin amor por las personas pero enamorada de Dios.
Con necesidad de expansión.
Astuta, llena de autodominio ante la sexualidad masculina.

Tuyo.

Friedrich Nietzsche.